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Transformación digital en psicología: cómo la IA y la telemedicina optimizan la consulta

Business Empresarial recoge el encuentro "Salud Digital: el futuro ya está aquí", organizado por Claro Perú, donde representantes de clínicas, hospitales, aseguradoras y universidades compartieron…

Transformación digital en psicología: cómo la IA y la telemedicina optimizan la consulta

Business Empresarial recoge el encuentro "Salud Digital: el futuro ya está aquí", organizado por Claro Perú, donde representantes de clínicas, hospitales, aseguradoras y universidades compartieron cómo la inteligencia artificial, la telemedicina y la computación espacial ya están reconfigurando la atención médica en Latinoamérica. Aunque la conversación giró en torno a hospitales y cirugías con realidad aumentada, a nosotros, los terapeutas, nos interesa lo que hay debajo de titulares tan ambiciosos: qué se está normalizando en salud digital y qué parte de todo eso acabará llegando, con criterio, a nuestras consultas.

Lo que se puso sobre la mesa

El encuentro mostró casos ya en marcha, no prototipos de feria. La plataforma Holoscopia combina modelos anatómicos en 3D, realidad aumentada, telemedicina e IA, y cuenta con implementaciones en México, Argentina, Ecuador y África. En obstetricia, otras fuentes del sector —como GE HealthCare, en piezas recogidas por Consenso Salud y Saludiario— describen sistemas de ultrasonido que reconocen estructuras fetales y reducen cerca del 40 % el tiempo de exploración en estudios de rutina del segundo trimestre. La IA, apuntan, no sustituye el criterio clínico: analiza grandes volúmenes de información, detecta patrones y descarga al equipo de tareas mecánicas. Dicho de otro modo: lo que se está consolidando es un modelo donde la tecnología sostiene la logística y deja al profesional más margen para la decisión y el acompañamiento.

Qué tiene que ver con tu consulta

Tú ya trabajas con videollamada, historia clínica digital y, quizá, alguna herramienta que transcribe sesiones o ayuda a organizar la agenda. Lo interesante no es si la IA hará terapia —ese debate lo dejamos para otro día—, sino qué inercias de la salud digital van a llegar también a nuestro escritorio: normalización del consentimiento informado digital y de los registros clínicos en formatos seguros e interoperables; plataformas que integran agenda, facturación, notas y comunicación con la persona paciente en un mismo entorno; y una expectativa creciente, por parte de quien consulta, de combinar presencialidad con sesiones a distancia, informes descargables y canales de mensajería protegidos.

Antes de incorporar cualquier herramienta, merece la pena pararse y mirarla con el mismo pragmatismo que aplicaríamos a un cambio de encuadre: qué problema real resuelve en tu día a día, qué datos salen de tu consulta y bajo qué condiciones, y si el proveedor te ofrece un contrato claro sobre confidencialidad y respaldo. La promesa de eficiencia no justifica saltarse el encuadre terapéutico ni la protección de la información clínica.

El reto, a nuestra escala

Como dejó dicho Mariano Orihuela, director de Mercado Corporativo de Claro Perú, durante el encuentro, el reto ya no es solo imaginar el futuro de la salud, sino acelerar su adopción apoyándose en infraestructura, conectividad y soluciones en la nube seguras y eficientes. A nuestra escala, esa misma idea se traduce en algo más modesto y más útil: elegir bien, sin prisa, aquello que de verdad nos deja más tiempo para la práctica clínica.